🎄 En los hogares trujillanos, como en el resto de Venezuela, la cena de Navidad y la de fin de año representan mucho más que un simple plato. Son un ritual que reúne a la familia, un símbolo de identidad y una tradición que se resiste a desaparecer aun en los años más difíciles.
Sin embargo, la combinación de inflación y devaluación que se ha intensificado desde finales de 2024 complica la compra de cada uno de esos ingredientes.
La harina de maíz precocida pasó de 0,90 a 1,40 dólares. La carne de res, que en 2024 rondaba los 7 dólares, se elevó a 10 dólares a mediados de 2025 y ahora casi alcanza los 13 dólares, un incremento de 85,8% en poco más de un año. 💸
A esto se suman los gastos tradicionales de diciembre —ropa, juguetes, pintura, adornos—, mientras la canasta alimentaria mensual subió de 478,82 dólares en enero a 543 dólares en julio, según el CENDAS. 🧐
La gran pregunta es si la mayoría de los trujillanos podrá costear este incremento. Para los asalariados, especialmente del sector público, la situación es crítica. El salario mínimo sigue siendo 130 bolívares, apenas 0,52 dólares. 😨
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